La tarde era lluviosa y nublada lo cual era muy extraño para ser verano pero se notaba en el aire, no se si por el olor nauseabundo de carne humana quemada o si era más por los movimientos preocupantemente incomprensibles de los astros las noches inmediatamente anteriores, que iba a haber un cambio ese mismo día.
El cambio aún así tampoco se avecinaba tan inesperadamente. Desde tiempos atras, el equilibrio de poderes se había estado tambaleando tanto tiempo ya que nadie entendía cómo no había ocurrido antes. Sin embargo, ahi seguíamos y mucho le teníamos en deuda a los Emperadores y sus esfuerzos por mantenernos en los corazones y mentes de los integrantes del Império.
Desde mucho antes ya habíamos sido puestos en duda por los que se autoproclamaban como pensadores o Philósofos pero eran muy minoritarios y los griegos seguían rindiéndonos culto por todo tipo de necesidades pero esta vez era diferente. Bien sabíamos que los Philósofos seguirían siempre siendo minoritarios absolutos y que los herederos del esplandor griego nos protegerían a sangre y fuego un par de siglos más pero lo de esta tarde sería en mayor o menor medida nuestro final.
No habría marcha atrás pues el acuerdo ya estaba firmado. El Dios hebreo cuyo nombre y poder eran inigualables ni por nuestro rey siempre dentro de su propio alcance se había descuidado y había sido traicionado por su súbdito preferido y aunque el Dios de nombre Jehova le había castigado arrebatándole toda su belleza que tan estimada tenía, no logró matarlo y escapó a su poder aliándose con los Titanes del Tártaro escapando ellos de su prisión provocando varias catástrofes que finalmente serían detenidas por nuestras fuerzas pero en nuestra vulnerabilidad tuvimos que firmar dicho acuerdo con el Antiguo sirviente del hebreo llamado Belzebub en el que le permitíamos alojarse en nuestros templos para recobrar fuerzas por medio de nuestros creyentes.
Recobradas sus fuerzas se fué y yo por mi parte no volví a oír hablar mas de él hasta hace 300 años ya que pretendía encarnar en humano a un hijo suyo lo cual logró no sin asombro, en tierras de su antiguo señor que a causa de la desconfianza hacia su propia gente no les ayudaría contra ese ser.
Las debidas vidas ya se habían tomado y el victorioso fué Constantino a quien no pudimos matar al contar con el apoyo de Belzebub que ahora se hace llamar Satanás. Los miles de cadáveres amontonados y fulminados que tan terrible hedor desprendían eran combatientes tanto de los Cristianos como de los nuestros pero el verdadero cadaver que se podía contemplar era el nuestro propio pues habíamos perdido el favor del Emperador Romano.
Como dioses, no se nos permite la lucha directa contra otras creencias asi que con nuestros últimos poderes, reliquias y fe de Devotos que de todas formas irían en descenso, tomamos de la aldea contínua una pareja recién casada como albergadora de la tarea de tener 6 hijos y 6 hijas que llevarían en ellos nuestras almas, nuestras memorias, nuestros poderes y nuestras vidas para que aún sin ser dioses Olímpicos, seguiríamos existiendo en esas 12 personas de por siempre y para siempre al concederles la vida eterna y la inmunidad.
Esta es la história de uno de los 6 varones.
lunes, abril 06, 2009
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eyy!
ResponderEliminarkaixo!!
bueno.. ba ni ez naiz hain ona idazten.. jejej... asi que... sinplemente eskerrak emango dizkizut, sin dar demasiadas vueltas...
baina... nire galdera da... nor izango da idatzi didana? (oraindik ez naiz jausten nork idatzi didan... Ioritz? Jon? Ander?? juu.. no caigoo... n fin... )
mila esker berriro eree!