Fader Frederik pudo por fin practicar de forma diária el Latín lo cual hizo un par de meses al verse puesto a cargo del extraño Phidias quien de forma particular, acabó integrándose en la pequeña aldea llamada Fritzla. Los primeros días los pasó explorando la propia aldea hasta el último rincón excepto una pequeña cabaña habitada por un hombre fornido y bigotudo que le lanzó un botijo mientras juraba cosas incomprensibles cuando intentó entrar. También se dedicó a explorar los alrededores de la aldea siguiendo unas pautas extrañas. Pariendo del foso improvisado por las mañanas, caminaba medio día en una dirección y otra mitad para volver a tiempo de anochecer. Así estuvo un total de cuatro días marchando cada día en una dirección distinta. Hecho la exploración, comenzó a ayudar en los trabajos de la misma aldea lo cual tranquilizó a Frederik, que por cierto parecía nunca quitarse la túnica, pues algunos vecinos ya se habían quejado de que comía la comida del pueblo sin hacer nada que no fuera estúpido. Entre todos acabaron el foso y reforzaron el terraplén y fué entonces cuando Phidias impresionó al resto pues parecía tener un conocimiento innato sobre estucturas defensivas la cual utilizó para estabilizar el terraplén que sinceramente parecía un monton de sacos de pán.
El último mes acompañó al bigotudo de la pequeña cabaña hacia el sureste para hacer la suerte cosa que no se le daba nada bien por dos causas. Una de ellas era que simplemente era un debilucho y la otra que tras una movida tenida con una jovencita en la aldea que resultó ser, para desgracia suya, la hija del fornido, éste se pasaba parcialmente las jornadas arrojándole ramas pequeñas a la cara con una destreza de artista. A pesar de todo esto, logró cumplir con su deber día tras día y a pesar de sus costumbres extrañas como cortejear a las mujeres, sus procedimientos para entablar conversaciones o el mismo comer pues todo esto lo hacía de una forma muy peculiar. Tampoco acabó por acostumbrarse a los horarios de trabajo y lo que desde luego le chocó fue la ausencia de la siesta en el ritmo de trabajo pero a pesar de todo esto, Phidias se había ganado el cariño de la aldea y una noche fué sorprendido por todos ellos al haberle dedicado un festín en el que, para variar, había aves a la parilla e incluso habían sacrificado un caballo enfermo asi que comieron hasta reventar los 97 habitantes adultos y los 32 niños de la aldea a quienes no tuvo tiempo de conocer ni lo tendría pues cuando preguntó a Fader Frederik a que se debía todo aquello le dijo que a la mañana siguiente partiría hacia el sur junto a Christian de Aarhus y su compañero Dieterich von Saxony, quienes por lo visto habían llegado esa misma tarde, y que la razón por la que debía ir no era placentera asi que oído eso, no volvió a hablar mas esa noche y en lugar de parlar estuvo zampando como poseso hasta que las garras infatigables del sueño le forzaron a regresar hacia ese montón de cuero y paja al que los aldeanos tenían la poca vergüenza de llamar cama. No le costó demasiado el dormirse y al hacerlo se pasó la noche soñando con alturas... unas alturas prodigiosas y fuegos en el horizonte, miles de ellos, moviéndose unos entre otros como hormigas en la noche.
A la mañana siguiente fué despertado bruscamente por el antisocial de Dieterich al arrojarle por encima el contenido de un orinal traída de otra parte. Phidias salió de la cama como alma que lleva el diablo e intentó morderle las ropas al señor que tenía delante pero tras caer al suelo por falta de equilibrio, Saxony se alejó murmurandole algo al Frederik sonriente de la puerta quien le tradujo que así tendría motivo para lavarse. Al haberse preparado y quitado de encima el hedor de interiores humanos, se dispuso a salir de la aldea. Nadie fué a su despedida excepto Fader Frederik, posiblemente por la tempranez de la hora pero cuando se dispuso a pasar la pierna por encima de la montura que gentilmente le habían traído los dos hombres, vino corriendo hacia él la hija del leñador quien no había tenido tiempo de vestirse apropiadamente por lo que se sujetaba los ropajes del escote por miedo a revelar sus senos mientras decía cosas en esa lengua que su subconsciente le recordaba algo que temer. Se apartó de la montura y al llegar a su alcanze la muchacha de apenas veinte años la levantó con sus brazos flacuchos y la abrazó de forma cariñosamente suave. No llegó a pasar nada entre Phidias y esta muchacha de nombre Henriette ni siquiera cuando el fornido les interrumpió estando sentados agarrados de la mano en el techo del granero lanzándole una piedra al presunto acosador pero entre ellos algo había surgido estos tres meses y medio. Como pudo le explicó a la moza de pelo castaño que volvería en breve cosa que ignoraba si haría jamas asi que expuestas esas hipótesis, marcharon hacía el sur con una nube de tristeza acampado sombre sus almas aunque los dos caballeros intentaban mostrarse indiferentes ante el viaje de cinco días que les esperaba.
jueves, septiembre 03, 2009
viernes, mayo 01, 2009
Esos Ancestrales II
Despertó de pronto, alarmado por un ruido abrumador que hizo alzar vuelo a los pájaros cercano, entre ellos una golondrína europea que tras ascender unos pocos metros, arrebatado por la fatiga, el dolor y la insuficiencia sanguínea, se desplomó en el suelo a causa del plomo que acababa de penetrar en su cuerpo emplumado. De ahí a unos segundos, tras haberse despejado la mente aún en estado preconsciente, un ser canino pasó al lado suyo dirigiéndose hacia el ave recien caído. Se levantó del suelo húmedo y tras sacudir sus pantalones de barro y demas substancias contempló a sus alrededores con la intnción de orientarse. Era un bosque aunque no demasiado denso ni poblado. Lo cierto es que mas que un bosque parecía una ciénaga junto a unas llanuras desnudas a causa del tiempo invernal. Las nubes eran grises y amenazaban con diluviar pero ese día no llovería. El perro pasó a su lado de nuevo, esta vez en dirección contraria, con la golondrina entre las mandíbulas y se dirigió hacía el lugar de donde provenía otro sonido aterrador, como si de una tormenta se tratara. Se dispuso a dirigirse hacía el lugar indicado por el perro cuando dos hombres montados a caballo emergieron de entre los árboles junto al perro de antes y otros dos de razas diferentes. Uno de los hombres le miró con aires de superioridad inclinando la cabeza hacía el aire y mirándole con desprecio por encima de un hombro mientras el segundo se bajó de su montura y se acercó mientras llevaba en su mano derecha una especie de lanza pero mas corta y compuesta tanto por madera como por metál. Los dos señores llevaban ropas extrañamente relucientes con plumas y contrastes de estrechez y pomposidad entre las partes diferentes de las prendas. El señor que se había bajado le habló en un extraño idioma pero por su entonación parecía estarle interrogando. Mientras el señor decía cosas como "hvaem taler jeg med?" o "hvad laver de her min gode ven?" solo respondió moviendo la cabeza a la negativa. Finalmente a pesar de una discusión tenida con el señor sin montar, decidieron llevarselo consigo e intentar averiguar algo más sobre él.
Los tres caminaron por una senda de tierra entre bosques como el de antes y llanuras tanto desnudas como con tierra removida durante unas dos horas cuando se avistó a lo lejos una especie de aldea rodeada por un terraplén y un foso a medio acabar. Entraron en la aldea y mostraron a los 37 aves que habían derribado en total. Se les acercaron aproximadamente uno de cada tres habitantes y se quedaron uno de los pájaros. Sobraron 3 y los dos caballeros se los llevaron junto al recién encontrado a la casa mas grande de la aldea que se encontraba enfrente de la plaza del pueblo que estaba improvisado por un círculo de tierra batida y adosadas sin demasiada curiosidad y aleatoriamente con piedras planas pero que evidentemente no eran suficientes para taparlo todo.
Una vez dentro, trajeron a otro señor vestido con una túnica marrón y un corte de pelo bastante ridículo que también, en lengua extraña le interrogó. Varios intentos hizo el hombre pero hasta que no dijo por suma casualidad las palabras "yo te bendigo en el nombre del padre, del hijo y del espíritu santo" no hubo respuesta. Tras oír esas palabras empezó el extranjero a hablar tambien pero lo hizo tan fluídamente, que el del vestido marrón casi no le pudo seguír el ritmo ya que sus conocimientos del latino eran muy limitadas. Finalmente llegaron a la conclusión de dos unicas cosas: Los nombres de los allí presentes que eran Fader Frederik en el caso del hombre de marrón, Dieterich von Saxony en el caso del hombre que en su tiempo no se bajó del caballo, Christian de Aarhus en el caso del que sí que se bajó y el extraño se presentó con el nombre de Phidias de Thesalónica. La segunda conclusión fué que Phidias no sabía ni como ni porqué había llegado a ese bosque y lo que era peor, no parecía tener idea alguna de nada.
Los tres caminaron por una senda de tierra entre bosques como el de antes y llanuras tanto desnudas como con tierra removida durante unas dos horas cuando se avistó a lo lejos una especie de aldea rodeada por un terraplén y un foso a medio acabar. Entraron en la aldea y mostraron a los 37 aves que habían derribado en total. Se les acercaron aproximadamente uno de cada tres habitantes y se quedaron uno de los pájaros. Sobraron 3 y los dos caballeros se los llevaron junto al recién encontrado a la casa mas grande de la aldea que se encontraba enfrente de la plaza del pueblo que estaba improvisado por un círculo de tierra batida y adosadas sin demasiada curiosidad y aleatoriamente con piedras planas pero que evidentemente no eran suficientes para taparlo todo.
Una vez dentro, trajeron a otro señor vestido con una túnica marrón y un corte de pelo bastante ridículo que también, en lengua extraña le interrogó. Varios intentos hizo el hombre pero hasta que no dijo por suma casualidad las palabras "yo te bendigo en el nombre del padre, del hijo y del espíritu santo" no hubo respuesta. Tras oír esas palabras empezó el extranjero a hablar tambien pero lo hizo tan fluídamente, que el del vestido marrón casi no le pudo seguír el ritmo ya que sus conocimientos del latino eran muy limitadas. Finalmente llegaron a la conclusión de dos unicas cosas: Los nombres de los allí presentes que eran Fader Frederik en el caso del hombre de marrón, Dieterich von Saxony en el caso del hombre que en su tiempo no se bajó del caballo, Christian de Aarhus en el caso del que sí que se bajó y el extraño se presentó con el nombre de Phidias de Thesalónica. La segunda conclusión fué que Phidias no sabía ni como ni porqué había llegado a ese bosque y lo que era peor, no parecía tener idea alguna de nada.
lunes, abril 06, 2009
Esos Ancestrales
La tarde era lluviosa y nublada lo cual era muy extraño para ser verano pero se notaba en el aire, no se si por el olor nauseabundo de carne humana quemada o si era más por los movimientos preocupantemente incomprensibles de los astros las noches inmediatamente anteriores, que iba a haber un cambio ese mismo día.
El cambio aún así tampoco se avecinaba tan inesperadamente. Desde tiempos atras, el equilibrio de poderes se había estado tambaleando tanto tiempo ya que nadie entendía cómo no había ocurrido antes. Sin embargo, ahi seguíamos y mucho le teníamos en deuda a los Emperadores y sus esfuerzos por mantenernos en los corazones y mentes de los integrantes del Império.
Desde mucho antes ya habíamos sido puestos en duda por los que se autoproclamaban como pensadores o Philósofos pero eran muy minoritarios y los griegos seguían rindiéndonos culto por todo tipo de necesidades pero esta vez era diferente. Bien sabíamos que los Philósofos seguirían siempre siendo minoritarios absolutos y que los herederos del esplandor griego nos protegerían a sangre y fuego un par de siglos más pero lo de esta tarde sería en mayor o menor medida nuestro final.
No habría marcha atrás pues el acuerdo ya estaba firmado. El Dios hebreo cuyo nombre y poder eran inigualables ni por nuestro rey siempre dentro de su propio alcance se había descuidado y había sido traicionado por su súbdito preferido y aunque el Dios de nombre Jehova le había castigado arrebatándole toda su belleza que tan estimada tenía, no logró matarlo y escapó a su poder aliándose con los Titanes del Tártaro escapando ellos de su prisión provocando varias catástrofes que finalmente serían detenidas por nuestras fuerzas pero en nuestra vulnerabilidad tuvimos que firmar dicho acuerdo con el Antiguo sirviente del hebreo llamado Belzebub en el que le permitíamos alojarse en nuestros templos para recobrar fuerzas por medio de nuestros creyentes.
Recobradas sus fuerzas se fué y yo por mi parte no volví a oír hablar mas de él hasta hace 300 años ya que pretendía encarnar en humano a un hijo suyo lo cual logró no sin asombro, en tierras de su antiguo señor que a causa de la desconfianza hacia su propia gente no les ayudaría contra ese ser.
Las debidas vidas ya se habían tomado y el victorioso fué Constantino a quien no pudimos matar al contar con el apoyo de Belzebub que ahora se hace llamar Satanás. Los miles de cadáveres amontonados y fulminados que tan terrible hedor desprendían eran combatientes tanto de los Cristianos como de los nuestros pero el verdadero cadaver que se podía contemplar era el nuestro propio pues habíamos perdido el favor del Emperador Romano.
Como dioses, no se nos permite la lucha directa contra otras creencias asi que con nuestros últimos poderes, reliquias y fe de Devotos que de todas formas irían en descenso, tomamos de la aldea contínua una pareja recién casada como albergadora de la tarea de tener 6 hijos y 6 hijas que llevarían en ellos nuestras almas, nuestras memorias, nuestros poderes y nuestras vidas para que aún sin ser dioses Olímpicos, seguiríamos existiendo en esas 12 personas de por siempre y para siempre al concederles la vida eterna y la inmunidad.
Esta es la história de uno de los 6 varones.
El cambio aún así tampoco se avecinaba tan inesperadamente. Desde tiempos atras, el equilibrio de poderes se había estado tambaleando tanto tiempo ya que nadie entendía cómo no había ocurrido antes. Sin embargo, ahi seguíamos y mucho le teníamos en deuda a los Emperadores y sus esfuerzos por mantenernos en los corazones y mentes de los integrantes del Império.
Desde mucho antes ya habíamos sido puestos en duda por los que se autoproclamaban como pensadores o Philósofos pero eran muy minoritarios y los griegos seguían rindiéndonos culto por todo tipo de necesidades pero esta vez era diferente. Bien sabíamos que los Philósofos seguirían siempre siendo minoritarios absolutos y que los herederos del esplandor griego nos protegerían a sangre y fuego un par de siglos más pero lo de esta tarde sería en mayor o menor medida nuestro final.
No habría marcha atrás pues el acuerdo ya estaba firmado. El Dios hebreo cuyo nombre y poder eran inigualables ni por nuestro rey siempre dentro de su propio alcance se había descuidado y había sido traicionado por su súbdito preferido y aunque el Dios de nombre Jehova le había castigado arrebatándole toda su belleza que tan estimada tenía, no logró matarlo y escapó a su poder aliándose con los Titanes del Tártaro escapando ellos de su prisión provocando varias catástrofes que finalmente serían detenidas por nuestras fuerzas pero en nuestra vulnerabilidad tuvimos que firmar dicho acuerdo con el Antiguo sirviente del hebreo llamado Belzebub en el que le permitíamos alojarse en nuestros templos para recobrar fuerzas por medio de nuestros creyentes.
Recobradas sus fuerzas se fué y yo por mi parte no volví a oír hablar mas de él hasta hace 300 años ya que pretendía encarnar en humano a un hijo suyo lo cual logró no sin asombro, en tierras de su antiguo señor que a causa de la desconfianza hacia su propia gente no les ayudaría contra ese ser.
Las debidas vidas ya se habían tomado y el victorioso fué Constantino a quien no pudimos matar al contar con el apoyo de Belzebub que ahora se hace llamar Satanás. Los miles de cadáveres amontonados y fulminados que tan terrible hedor desprendían eran combatientes tanto de los Cristianos como de los nuestros pero el verdadero cadaver que se podía contemplar era el nuestro propio pues habíamos perdido el favor del Emperador Romano.
Como dioses, no se nos permite la lucha directa contra otras creencias asi que con nuestros últimos poderes, reliquias y fe de Devotos que de todas formas irían en descenso, tomamos de la aldea contínua una pareja recién casada como albergadora de la tarea de tener 6 hijos y 6 hijas que llevarían en ellos nuestras almas, nuestras memorias, nuestros poderes y nuestras vidas para que aún sin ser dioses Olímpicos, seguiríamos existiendo en esas 12 personas de por siempre y para siempre al concederles la vida eterna y la inmunidad.
Esta es la história de uno de los 6 varones.
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